La educación de
Krishnamurti fue totalmente inusual. A pocos en la historia se les ha concedido la temprana posición que él conocía. Miles de personas en todo el mundo sabían de su misión especial, y desde la adolescencia, la adulación seguía sus pasos. Sin embargo el orgullo nunca estuvo en su naturaleza, ni tampoco ningún pensamiento de beneficio personal.
Aunque la consideración y el respeto que recibía eran una gran fuente de molestia para él, los afrontaba con gracia y dignidad. Esta falta total de presunción fue evidente desde sus primeros años.
Nació en 1895 al norte de la India, en una familia de casta alta brahman. En su juventud era completamente generoso y no hacía distinción entre él y los sirvientes que le atendían. Tímido e introvertido, podía permanecer recostado junto a una ventana durante horas, mirando fijamente a lo lejos. Los pequeños insectos, las hojas caídas, las piedras y la hierba, eran objetos de larga y constante admiración para él. Era de naturaleza tan vaga y soñadora que muchos en su pueblo le consideraban retrasado y torpe.
Cuando tenía 10 años su madre murió, y su padre parecía incapaz de cuidar de la familia. Krishnamurti siempre había sido enfermizo, y en ocasiones había estado cerca de la muerte. Su descubrimiento por Leadbeater casi seguro que le salvó la vida. Muy pronto creció su sensación de la protección especial que siempre le rodeó.
Una naturaleza flexible y un profundo sentido de lo espiritual abarcaban todas las enseñanzas con las que se encontraba — del Buddha, Sri Krishna y el Señor Maitreya — sin resistencia o comparación. La vida entera parecía que fluía a través del niño en igual medida. Con humildad y asombro se inclinaba ante la fuente inagotable de Ser que percibía en toda la existencia. Esta cualidad de aceptación permaneció en K* hasta su edad adulta. La completa falta de temor que se convirtió en su expresión asombraría al mundo de muchas maneras.
A la edad de 15 años, K instruía a estudiantes adultos sobre los principios de la teosofía. A los 16, presidía una sociedad internacional, “La Orden de la Estrella de Oriente” (OEO) formada para crear una atmósfera de bienvenida y respeto para el futuro Instructor. Además de la instrucción diaria sobre estudios tanto normales como ocultos, empezó a viajar con Annie Besant y a hablar a diferentes audiencias por todo el mundo.
Estos fueron años difíciles para la teosofía. La orientación de Blavatsky había cesado con su muerte en 1891 y el mundo todavía tenía que recibir las enseñanzas de Alice Bailey cuyos libros, inspirados por el Maestro Djwhal Khul, trazaron específicamente el sendero de la iniciación y la exacta relación de la humanidad con la Jerarquía. Para los teósofos contemporáneos de Besant, muchos detalles del viaje evolutivo quedaban en la imaginación, y las imaginaciones a menudo son desenfrenadas.
Se concedía un énfasis indebido al contacto personal con los Maestros y la competencia para alcanzar un mayor status iniciatorio se convirtió en una fuerza destructora. Estos desequilibrios eran profundamente preocupantes para K, y los años que pasó en Inglaterra vieron el principio de una desilusión con la Sociedad, con los “Maestros“, y con las prácticas espirituales. Se sentía desarraigado y falto de significado, aunque continuó presidiendo la Orden de la Estrella, por lealtad hacia sus benefactores y con alguna convicción interna sobre el papel que iba a desempeñar.
Visión en Ojai
En 1922 experimentó una visión que cambiaría el curso de su vida. Ocurrió en un alto valle montañoso al sur de Los Angeles, denominado por los nativos americanos “Ojai” o “El Nido”. Durante dos semanas había meditado constantemente, percibiendo la imagen del Señor Maitreya ante él. Entonces empezó a experimentar un dolor insufrible en su cuello y columna, y largos períodos de delirio. Luchaba día y noche, incapaz de dormir o comer, a menudo abandonando su cuerpo, o presenciando sucesos visionarios. A la tercera noche fue atraído de su pequeña cabaña para sentarse bajo un pimentero lleno de la fragancia de los árboles floridos. Lo que vino después quedó registrado con sus propias palabras:
“Cuando estaba sentado así durante algún tiempo, me sentí a mí mismo saliendo de mi cuerpo, me vi a mí mismo sentado con las hojas tiernas y delicadas sobre mí. Miraba hacia el este. Delante mío estaba mi cuerpo y sobre mi cabeza vi la Estrella, brillante y clara. Entonces pude sentir las vibraciones del Señor Buddha; contemplé al Señor Maitreya y al Maestro KH. Me encontraba tan feliz, en calma y en paz. Todavía podía ver mi cuerpo y yo me encontraba suspendido cerca de este. Había una calma tan profunda tanto en el aire como en mi interior, la calma del fondo de un lago profundo e insondable… La Presencia de los Seres poderosos permaneció conmigo durante algún tiempo y luego se fueron. Yo era sumamente feliz, porque había visto. Nada podría ser nunca lo mismo. Había bebido en las aguas claras y puras del manantial de la fuente de la vida y mi sed fue saciada… He tocado la compasión que cura toda pena y sufrimiento; no es para mí mismo, sino para el mundo. He permanecido en la cumbre de la montaña y observado a los Seres poderosos… El Amor en toda su gloria ha impregnado mi corazón; mi corazón nunca puede cerrarse. He bebido en la fuente de la Alegría y la Belleza eterna. Estoy impregnado de Dios.”
A Leadbeater escribió: “Me siento de nuevo en contacto con el Señor Maitreya y el Maestro y no hay otra cosa que deba hacer sino servirles. Mi vida entera, ahora, está… dedicada al trabajo y no es probable que cambie.” Y a Besant: “Siento como si estuviera sentado en la cumbre de una montaña en adoración, y que el Señor Maitreya está cerca de mí. Siento como si estuviera andando sobre aire delicado y perfumado. El horizonte de mi vida es claro, bello y preciso.”
“El proceso“
Otro suceso, relacionado con su cambio espiritual, fue el fenómeno que él siempre describió como “el proceso”. Había empezado en los tres dolorosos días antes de su visión y volvería a ocurrir, con variada intensidad, a lo largo de su vida. Dolores extremos y experiencias extracorporales acompañarían su llegada. En su temprana manifestación, K sentiría una presencia definida, como el Señor Maitreya que apareció una noche con este mensaje:
“Aprende a servirme, porque sólo por este sendero me encontrarás. Olvídate de ti mismo, porque sólo entonces se me encuentra. No busques a los Grandes cuando estos pueden estar muy cerca tuyo. Tú eres como el hombre ciego que busca la luz del sol. Tú eres como el hombre hambriento al que se le ofrece alimento y no comerá. La felicidad que buscas no está muy lejos; se encuentra en cada piedra común. Estoy ahí si tan solo miraras. Yo soy El que Ayuda si me permites ayudar.”
Desde ese momento de su vida, todos los que le conocían podían percibir su creciente poder. A partir de ese punto, él hablaba desde el corazón, hablaba sin miedo, parecía hablar desde La Verdad misma.
El “adumbramiento”
En un encuentro de la Orden de la Estrella en 1925 empezó a hablar del Instructor del Mundo, diciendo: “Viene sólo para aquellos que quieren, que desean, que anhelan…” Mientras sus oyentes le veían, su rostro de pronto se volvió más luminoso. Su voz, hablando ahora en primera persona, irrumpió con una fuerza resonante : “… y vengo para aquellos que quieren compasión, que quieren felicidad, que anhelan ser liberados, que anhelan encontrar la felicidad en todas las cosas. Vengo para reformar y no para derribar, no vengo para destruir sino para construir.”
La mayoría de las personas que presenciaron el discurso asumieron que el Señor Maitreya había entrado completamente en la conciencia de K, y en ese punto K también lo parecía asumir: “El recuerdo del día 28 (el día del encuentro) debería ser como si estuvierais guardando una joya preciosa y que cada vez que la contempláis sentís un estremecimiento. Luego, cuando El venga otra vez, y estoy seguro de que vendrá muy pronto, será para nosotros una ocasión más preciosa y noble que incluso la de la última vez. Me siento como un florero de cristal, un jarrón que ha sido limpiado y en el que ahora todas las personas del mundo pueden poner una bella flor en él y en el cual esa flor vivirá y no morirá nunca.”
Reacción teosófica
Se le otorgó extensa publicidad a su adumbramiento asumido. Este, desgraciadamente, sólo sirvió para exagerar los desequilibrios existentes en la Sociedad. Algunos teósofos competían por conseguir una posición en el futuro Orden Mundial, declarando un acceso imposible a los niveles más elevados del mundo espiritual. La rivalidad se incrementó — un discípulo incluso afirmó haber avanzado tres niveles de iniciación en tres días. Se emitieron comunicados públicos sobre la selección de 10 de los 12 “apóstoles” para el futuro trabajo. Todos ellos eran teósofos.
Algunas veces divertido y en otras desalentado, K observaba el tumulto que le rodeaba. Charla tras charla intentaba mostrar a sus compañeros un camino más verdadero — un camino de dirección interna que rechazara seguir a algo que no fuera la chispa de Dios dentro del alma. Con el tiempo empezó a minimizar la importancia de una relación personal con el reino espiritual. Cada vez hablaba menos de Maitreya o los Maestros o de cualquier otra entidad. Su expresión se volvió cada vez más abstracta, como si intentara llegar más allá del reino de lo físico para palpar la fuente esencial de Ser que da vida a toda expresión.
“Cuando yo era un niño pequeño, acostumbraba ver a Sri Krishna, con su flauta, como lo representan los hindúes, porque mi madre era una devota de Sri Krishna… Cuando fui mayor y me encontré con el obispo Leadbeater y la Sociedad Teosófica, empecé a ver al Maestro KH — también en la forma en que se me lo describía… — y entonces el Maestro KH fue para mí la meta. Más tarde, conforme crecía, empecé a ver al Señor Maitreya… Ahora, últimamente ha sido el Señor Buddha a quien he visto, y ha sido mi deleite y mi gloria estar con El.
“Se me ha preguntado qué es lo que quiero decir con ‘el Bienamado’. Daré un significado, una explicación, que ustedes interpretarán como les plazca. Para mí es todo — es Sri Krishna, es el Maestro KH, es el Señor Maitreya, es el Señor Buddha, y está aún más allá de todas estas formas. ¿Qué importa el nombre que ustedes le den?… Lo que les preocupa es saber si existe alguien que sea el Instructor del Mundo, que se haya manifestado a Sí Mismo en el cuerpo de cierta persona: Krishnamurti; pero en el mundo nadie se preocupa de esta cuestión… Mi Bienamado es los cielos abiertos, la flor, cada ser humano… Yo me he unido a mi Bienamado y i Bienamado y yo recorreremos juntos la faz de la tierra… (y) no comprenderán al Bienamado hasta que no sean capaces de Verlo en cada animal, en cada brizna de hierba, en cada persona que sufre, en cada individuo.”
La renunciación
Mientras se empezó a distanciar de las enseñanzas teosóficas, él predijo que “Todos me abandonarán.” Empezó a llamar a sus experiencias de los Maestros como “incidentes” y describió los ritos de la iniciación como completamente irrelevantes para la búsqueda de la Verdad. “Si queréis buscar la Verdad debéis salir, lejos de las limitaciones de la mente y corazón humanos y allí descubrirla — y aquella Verdad está dentro de vosotros. ¿No es mucho más sencillo hacer de la Vida misma el objetivo… que tener mediadores, gurus, que deben reducir inevitablemente la Verdad, y por tanto traicionarla?”
En 1929 disolvió La Orden de la Estrella. En ese punto contaba con 60.000 miembros, manejaba grandes sumas de dinero, y poseía terrenos en todo el mundo, muchos designados para el trabajo futuro de K. El tenía 34 años.
A continuación, fragmentos de su última conferencia:
“Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta… Yo no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto… Si se crea una organización para este propósito, ella se convierte en una muleta, en una debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer, establecer su unicidad que descansa en el descubrimiento que haga por sí mismo de esta Verdad absoluta e incondicionada…”
“Esta no es ninguna magnífica proeza, porque yo no deseo seguidores y esto es lo que quiero significar. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad… Por 18 años se han estado preparando para este evento, para la Venida del Instructor del Mundo. Por 18 años se han organizado, han esperado a alguien que viniera a dar un nuevo deleite a sus corazones y mentes… que los hiciera libres, ¡y vean ahora lo que está sucediendo! Piensen, razonen consigo mismos y descubran de qué manera esa creencia los ha hecho diferentes…¿En qué forma son más libres más grandes, más peligrosos para toda sociedad que esté basada en lo falso y en lo no esencial?…
“Todos ustedes dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su iluminación… Se han acostumbrado a que se les diga cuánto han avanzado, cuál es el grado espiritual que poseen. ¡Qué niñería! ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son incorruptibles? …Deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres… del temor de la religión, del temor de la salvación, del temor de la espiritualidad, del temor del amor, del temor de la muerte, del temor de la vida misma… Pueden formar otras organizaciones y esperar por algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los hombres, sean absoluta, incondicionalmente libres”.
Pocos había que podían entender esta libertad y , tristemente, aquellos que habían advertido al mundo durante años que la venida del Cristo desafiaría a todos los sistemas existentes parecían incapaces de abarcar ese desafío cuando llegó. La Sociedad Teosófica quedó completamente desconcertada.
Krishnamurti nunca miró hacia atrás. Lo que hacía lo hacía con amor y sin rastro de rencor. La verdad que estaba creciendo en él era su única preocupación; la Presencia que llenaba su ser era su única guía. De esa Verdad llegó la compasión hacia todo ser viviente. De esa guía emergería una enseñanza que cortaba hasta la raíz los apegos que han paralizado a la humanidad durante miles de años.
K viviría unos 56 años más. Durante todo ese tiempo enseñó — a través de sus conferencias, sus libros, y las escuelas que él fundó. Sorprendentemente, aunque la mayor parte de sus viejos amigos le abandonaron tal como había predicho, la asistencia a sus charlas no disminuyó. En prácticamente cada año de su vida daba giras por el mundo. Más que impartir una conferencia él “entraba en debate” con su audiencia, advirtiéndoles que no aceptaran ciegamente lo que decía sino que miraran en lo profundo de sus propios corazones y descubrieran la verdad de su propio ser.
Enseñanzas
Todas sus enseñanzas revierten en los temas de la libertad y la conciencia despierta de uno mismo. El miedo, la muerte, el amor, el pensamiento, la seguridad y el tiempo — cada uno de ellos puede ser una jaula, y la humanidad puede escoger ir más allá de su limitación o permanecer un prisionero torturado. Sus percepciones son asombrosas porque son totalmente honestas. Muestra que la experiencia, cuando no está basada en la pura observación, se distorsiona fácilmente cuando el pensamiento introduce tanto el pasado, con su culpa y dolor acumulados, o el futuro, con sus intereses creados a mantener.
Las utopías y las visiones de perfección personal, el cielo prometido del sannyasi y el santo — todas roban al presente su poder. Cada una de ellas forma una vía de escape del dolor del mundo. Este dolor no fue inventado por un Dios indiferente, sino por cada ser humano que habita la tierra. Como tal, cada uno es responsable de su resolución.
La solución nace de la pura conciencia despierta de uno mismo. K lo llama conciencia despierta sin preferencia alguna — una aceptación que contempla la vida sin resistencia o perjuicio, sin ofrecerse ninguna forma de escape. Esta “honestidad de mente” completa se convierte en una penetración total en el corazón de lo que es. Una humanidad que puede discernir entre lo verdadero y lo falso, que puede hacer frente a sí misma en toda su gloria, y en toda su vergüenza, ha empezado a liberarse.
La Presencia
Muchas personas resaltarían la energía que rodeaba a K dondequiera que fuera. En momentos de intimidad, cuando los compartía con amigos cercanos a él, K de repente paraba y miraba a su alrededor diciendo: “¿Podéis sentirlo en la habitación?” Lutyens una vez le preguntó: “¿Qué es esta cosa? Sé que siempre te has sentido protegido, pero qué o quién es lo que te protege?” “Está ahí, como si estuviera detrás de una cortina”, respondió él, extendiendo su mano. “Yo podría levantarla pero no sentía que me correspondiera hacerlo.”
En 1961 y también 12 años después K tomaba anotaciones de “esta cosa” a la que llamaba por varios nombres - la “inmensidad”, el “otro”, la “santidad”, la “bendición”. Las visitas del “otro” siempre estaban relacionadas con su “proceso”, y acompañadas por dolor, que nunca resistía. Las anotaciones estaban escritas en lápiz con apenas borrones y fueron publicadas como El Cuaderno de Notas de Krishnamurti y Diario de Krishnamurti. Son poesía del más alto nivel, el compartir privilegiado de la comunión de una gran alma con el infinito.
“La habitación se llenó de esta bendición… Era el centro de toda creación; era una solemnidad purificadora que limpiaba el cerebro de cada pensamiento, y sentimiento; su solemnidad era como los rayos que destruyen y queman; su profundidad no era mensurable, estaba allí inamovible, impenetrable, una solidez que era tan ligera como los cielos… Había una dignidad impenetrable y una paz que era la esencia de todo movimiento, acción. Ninguna virtud la igualaba porque era … literalmente perecedera y por tanto tenía la delicadeza de todas las cosas nuevas, vulnerable, destructible y aún así se encontraba más allá de todo esto… Era ‘pura’, intacta e inmensamente bella. “… de repente esa inmensidad desconocida estaba allí, no sólo en la habitación y más allá sino también en lo más profundo y recóndito, que una vez fue la mente… esa inmensidad no dejaba marca, estaba allí, clara, fuerte, impenetrable e inaccesible, cuya intensidad era fuego que no dejaba cenizas. Con ella estaba la bendición.”
Lo que sigue lo escribió a los 85 años, describiendo la culminación de una meditación que le acontecía en la mitad de la noche durante muchos años: “Una noche en la extraña tranquilidad… él se levantó para encontrar algo totalmente diferente y nuevo. El movimiento había alcanzado la fuente de toda energía. Esto no debe ser de ninguna manera confundido o considerado como Dios o el principio más elevado, el Brahman, que son las proyecciones de la mente humana procedentes del miedo y el anhelo, el deseo inflexible de seguridad total. No es nada de eso. No es posible que el deseo lo alcance, las palabras no pueden desentrañarlo ni tampoco puede la cadena del pensamiento envolverlo. Uno puede preguntarse ¿Con qué certeza afirmas que es la fuente de toda energía? Uno sólo puede responder con completa humildad que esto es así.”
¿Quién es Krishnamurti?
Mary Lutyens había conocido a K desde que ella tenía tres años. Su familia tenía una profunda e íntima relación con la vida de K. Sin embargo, Mary nunca pudo comprender completamente la esencia de su fuerza. Al final de Krishnamurti: Los Años de Plenitud, recoge un examen sobre “El fenómeno de K”.
¿Cómo, se preguntó, podía un chico tan soñador, en ocasiones considerado como retrasado, producir enseñanzas tan originales y tan profundas? ¿Existía una reserva de conocimiento con la que él había aprendido a conectarse? ¿Era él el resultado de un proceso evolutivo — desarrollado a través de muchas vidas? ¿O era verdad que Maitreya había habitado en parte o en toda su conciencia durante todos esos años?
K pensaba que probablemente no había forma de que él mismo pudiera dar una respuesta porque, “El agua nunca puede descubrir lo que es el agua”, pero animó a los demás a que exploraran. “Si averiguáis” dijo, “yo lo confirmaré.” Dos aspectos, creía, eran vitales - la mente vacía que fue suya desde la infancia, y el sentido de protección que siempre había conocido.
Refiriéndose a sí mismo, K dijo “¿Cómo es que la mente vacía no se llenó de teosofía, etc?…¿Por qué no se volvió abominable con toda esa adulación? ¿Por qué no se volvió cínico, amargo?… Durante toda la vida (este vacío) ha sido guardado, protegido. Cuando entro en un avión sé que nada va a ocurrir… Es extraordinario… Esta cosa debe haber dicho: ‘debe haber un vacío o yo — o esto — no puede funcionar.’ “
“Sería simple si dijéramos que el Señor Maitreya preparó su cuerpo y lo mantuvo vacío. Esa sería la explicación más sencilla pero es cuestionable. Otra explicación es que el ego de K debió estar en contacto con el Señor Maitreya y el Buddha y dijo, ‘Me retiro: eso es más importante que mi yo animal.’ Pero también esto es dudoso. Implica mucha superstición. De alguna forma no parece claro, correcto. El Señor Maitreya vio este cuerpo con el menor ego, quiso manifestarse a través de este y por tanto se lo mantuvo incontaminado… Así que ¿cuál es la verdad? No lo sé. Realmente no lo sé. Otro aspecto peculiar de todo esto es que K siempre se ha sentido atraído hacia el Buddha… ¿Es esa reserva el Buddha?, ¿El Señor Maitreya?”
Lutyens se preguntó sobre sus enseñanzas. ¿Fueron realizadas por él, o el misterioso poder? El contestó: “Seamos claros. Si yo deliberadamente me sentara para escribir, dudo que pudiera producir estas enseñanzas… Ahí se encuentra el fenómeno de esta persona que no está formada, que no ha tenido estudios. ¿Cómo consiguió todo eso? Es como — ¿Cuál es el término bíblico? — revelación. Ocurre todo el tiempo cuando estoy hablando… Hay un sentido de vacío y luego algo ocurre.”
“Hay un elemento en todo esto que no es creado por el hombre, o por el pensamiento, ni inducido por uno mismo… Si le preguntarais qué es, no contestaría. Diría: ‘Sois demasiado pequeños’… ¿Estamos intentando tocar un misterio? El momento en que lo entiendes, ya no es un misterio. Pero la santidad no es un misterio. Por tanto estamos intentando eliminar el misterio que conduce al origen.”
Lutyens se inclinaba a pensar que K en realidad había sido utilizado por algo del exterior desde 1922, pero el mismo K había dicho a menudo que el pensamiento nunca podría explicar lo que se extendía más allá de este. Quizás la libertad y el misterio de K reside en su aventura en ese reino del más allá, no sólo de aspectos del pensamiento, sino también del tiempo y del espacio. Quizás su viaje era a través de esa “región sin caminos” de la intuición donde residen tanto la belleza eterna y la comunión con toda la existencia. Cuando esa región se encuentra, entonces quizás su misterio será comprendido.
La muerte
Krishnamurti murió en 1986 a la edad de 90 años, en Ojai, el lugar donde tuvo lugar su visión. Estuvo rodeado de sólo un puñado de amigos. Su cuerpo, al morir, fue envuelto en seda; una camelia blanca descansaba a sus pies. Sus cenizas fueron esparcidas por los lugares que él más amó para que así nadie erigiera un templo para adorar sus cenizas.
A menudo se había preguntado si su vida había sido de valor en el mundo todavía sufriente que le rodeaba. Pero hasta el final nunca cesó de enseñar, como todos los demás - los Grandes y Vigilantes de nuestra evolución - que son testigos silenciosos y prosiguen con su trabajo, que se extiende sin fin a una humanidad a menudo demasiado ciega para ver.
El dijo que la “Presencia” estuvo con él en todo momento en los últimos años de su vida. La cortina que le había impedido verla se debió haber convertido, por entonces, en un fino velo. Uno percibe que su muerte no fue más que un breve paso más allá de ese velo, y que su entrada en la otra vida casi una partida imperceptible de la vida que él había dado al mundo.
*Krishnamurti prefería ser llamado K. El hablaba y escribía sobre sí mismo en
tercera persona.
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KRISHNAMURTI EN LATINOAMÉRICA
En esta sección incluiremos las crónicas e informaciones de los diarios que registraron el viaje de Krishnamurti por varias naciones de América Latina en 1935 y que tuvo amplia repercusión en los periódicos de Argentina, Brasil y Uruguay y que creemos tiene un gran valor histórico.
En Argentina, el diario “El Pueblo”, publicaba el 22 de Marzo de 1935 un artículo a tres columnas, donde entre otros conceptos decía . “Y Krishna vendrá. Y en nuestros oídos se derramará el asombro de frases solo inspiradas en el perfeccionamiento y en la elevación del espiritú.”. En Brasil el diario “Gazeta de Noticias” publicaba el 10 de Febrero de 1935 un reportaje a Alexo Alves de Souza y a Gilda Moreira, de la Comisión Organizadora del viaje. El 4 de Abril de ese año, el Buenos Aires Herald publicaba una amplia nota sobre K, anunciando su visita y el 13 de Abril lo mismo hacía La Prensa.
Krishnamurti inició su gira Sudaméricana en Brasil.
El 18 de abril de l935 los diarios de San Pablo y Río de Janeiro publican informaciones sobre la actividad de Krishnamurti en Brasil
El 26 de Abril el diario O´ Globo de Río de Janeiro, publica un amplio artículo con fotos de K y Annie Besant y el 28 de Abril hay una artículo similar en el Diario de Noticias de Porto Alegre.
El 28 de Abril de 1935, La Nación de Buenos Aires y el 30 de Abril , el Diario El Plata de Montevideo, Uruguay anunciaba la llegada de K a Brasil.
El 2 de Mayo, el Jornal do Brasil, publica un artículo que cubre tres columnas del Diario en el que se critica lo dicho por K y se molesta porque se haya llenado el estadio de footbal de Fulmínense.
El 4 de Mayo, La Capital de Rosario, Argentina publica una síntesis de la conferencia dada el 13 de abril en Río de Janeiro y el Buenos Aires Herald publica una síntesis biográfica de Krishnamurti.
El 10 de Mayo la Revista El Hogar de Buenos Aires publica un extenso artículo de Adolfo Guerra, escritor y poeta llamándolo “admirado filósofo hindú.(13) y el diario El Día de la Plata, Bs, Aires, publica una artículo de Antonio Bernardez, donde profundiza en su mensaje.
El 11 de Mayo, el diario Gazeta de Noticias de Río de Janeiro, informa de la conferencia dada por Krishnamurti en los salones del Instituto Nacional de Música. Transcribimos el inicio de este artículo : ”Cuando apareció la concurrencia hizo un silencioso religioso. Con su atrayente rostro rostro moreno, vasta cabellera negr y, ojos penetrantes, el filosofo ejerce una profunda fascinación sobre el pùblico.”
El 12 de Mayo el diario El Mundo de Buenos Aires, publicó un extenso artículo de Arturo Montesano Delchi , titulado “La misión de Krishnamurti”
El 15 de Mayo el diario La Capital, de Rosario, Argentina, dice que Krishnamurti vendrá a Rosario, dará dos conferencias el 27 y 28 de Junio en el teatro La Opera y anuncia la creación de una Comisión Organizadora de la visita, cuyos directores eran : Presidente, Felisa Gertrudis Boix de Romano; Vice ; Dra.Susana S. De Lapacé; y Secretario : Enrique O. Gossweilver
El 19 de Mayo el Diario Uruguay, de Montevideo dedica una página a Krishnamurti comentando párrafos de sus libros.
Conferencias en Montevideo, Uruguay
Síntesis del diario Crítica, de Buenos Aires del 25 de Junio de 1935
“Ante numeroso y calificado público y en medio de una extraordinaria expectativa, Krishnamurti pronunció anoche su primera conferencia en el teatro El Sodre, de Montevideo. Krishnamurti había despertado inusitado interés en todos los ambientes culturales de la capital uruguaya .Su palabra espontánea y clara en intima armonía con la naturaleza, produjo verdadera sensación. Apareció en el escenario rodeado por los miembros de la Comisión de homenaje y sus amigos Byrau Casselberry, Rajagopal y su representante en Montevideo, señor Alvaro Araujo”
Del libro “Cuentos para regalar” de Enrique Mariscal (pag.113)
Llegó a Buenos aires el 12 de Julio de 1935, en el vapor American Legión. Tenía 40 años.
La Junta Central de la Acción Católica Argentina dirigió una nota al director General de Correos y Telégrafos solicitándole que se le impidiese hablar por las estaciones radiodifusoras. Su mensaje era considerado disolvente, peligroso para las sanas costumbres nacionales.
En el cine Broadway, el sello Paramount estrenaba “El día que me quieras” film realizado por dos dioses :Carlos Gardel, espléndido, resucitado en la imagen, y Rosita Moreno, con la magia del eterno femenino.
En otra sala céntrica, Boris Karlof, tenebroso y eléctrico dios de película, intentaba enamorar a “La novia de Frankenstein”, preanunciando la era de los trasplantes que vislumbró Mary Shelley, creadora del monstruo.
El diario más importante del país, La Prensa no dio mayor información sobre el contenido de sus charlas : cuatro en Buenos Aires, una en la Universidad de la Plata, donde fue presentado por el socialista Alfredo Palacios, dos en Rosario y dos en Mendoza.
La prestigiosa revista Cursos y Conferencias en cambio, documentó el desarrollo de todas las disertaciones.
Algunos periodistas lo visitaron en su alojamiento temporario en San Isidro. Se presentó con abrigo azul y pantalones grises, elegante y cordial como siempre.
-“¿ Que desean saber?”
.- Sus impresiones sobre su primera conferencia
.-“¿Impresiones? Yo no tengo ninguna. Son ustedes los que deben contármelas…¿Qué pensaron?”
Mientras su mano delgada, fina nerviosa oprimía afectuosamente el brazo del peridista, agregó: “Supongamos que estoy prisionero en una cárcel que yo mismo me he creado; pero alguien llega y me liberta… luego me hace a su vez su prisionero en el calabozo que él se ha autofabricado…¿Les parece esto justo?”
“Pues bien, los hombres son prisioneros de sistemas religiosos, estatales, políticos o filosóficos… Yo liberto; pero no le pido a nadie que me siga ni que adopte una forma determinada de vida porque eso sería ponerlos nuevamente en prisión… Soy un libertador y no un carcelero”
“No vengo a discutir ninguna teoría. No voy a ofrecer ningún sistema nuevo, ningún modelo. Si sois capaces de discernir, vuestra propia inteligencia os guiará.”
“Lo que necesitamos no son iglesias, no son gobiernos, no son nacionalidades, sino hombres, seres humanos, nada más”.
Su primera conferencia fue el 12 de Julio en el teatro Coliseo. Tuvo que intervenir la policía para organizar el acceso a la sala. Tanta era la concurrencia y el control y el descontrol.
Seguiremos incorporando las crónicas de la época que registran las alternativas del extenso viaje de Krishnamurti.